La Biblioteca de Alejandría

noviembre 24, 2009

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Por el año 300 a.C. la ciudad griega de Alejandría, fundada por Alejandro Magno en la costa mediterránea de Egipto, era la urbe más grande del mundo. Tenía avenidas de 30 metros de ancho, un magnífico puerto y un gigantesco faro para anunciar a los marinos que allí se dirigían que se acercaban a su destino. El faro fue una de las siete maravillas del mundo antiguo.

El museo y la biblioteca estaban divididos en facultades, cada una dirigida por un sacerdote. El salario del personal lo pagaba el rey. Los estudiosos de la biblioteca y museo de Alejandría estudiaban todo lo posible: literatura, matemáticas, astronomía, historia, física, medicina, filosofía, geografía, biología e ingeniería.

 B alejandria II

Por sus pasillos se pasearon, entre otros, Eratóstenes; el astrónomo Hiparco, el cual trazó un mapa de las constelaciones y clasificó las estrellas por su brillo aparente; Euclides, sistematizador de la geometría; Apolonio de Perga, matemático que investigó las propiedades de las curvas llamadas “secciones cónicas” (parábola, hipérbola y elipse); Arquímedes, el genio de la mecánica, y -en el ocaso de la biblioteca, seis siglos después- la astrónoma, matemática y física Hipatia, una mujer que se desenvolvía con toda soltura en un medio tradicionalmente acaparado por hombres y una época en que las mujeres tenían aun menos oportunidades que hoy. Se sabe que desde el principio la biblioteca fue un apartado al servicio del Museo. Pero más tarde, cuando esta entidad adquirió gran importancia y gran volumen, hubo necesidad de crear un anexo cercano.

Creada por Ptolomeo III (246 adC-221 adC). El lugar donde se estableció esta parte nueva fue en la colina del barrio de Racotis (hoy se llama Karmuz), en un lugar de Alejandría más alejado del mar, en el antiguo templo erigido por los primeros Ptolomeos al dios Serapis, llamado el Serapeo. Esta segunda biblioteca debió ser sin duda la que resistió el paso de algunos siglos, conquistando como la anterior la fama y el prestigio del mundo conocido. En la época del Imperio Romano, los emperadores la protegieron en gran manera. La modernizaron incorporando calefacción central por tuberías con el fin de mantener los libros bien secos en los depósitos subterráneos.

Opinión: Creo que el texto esta bastante bien planteado y  lo unico copiado son las fechas y los más importantes genios que estudiaron allí. Sinceramente por el trabajo le doy al mio propio un 8.

Os dejo dos fragmentos de la colección COSMOS de Carl Sagan:

Ignacio Rodríguez Muñoz

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ASPASIA, EXTRANJERA AMIGA DE SABIOS.

noviembre 4, 2009

ASPASIA

Me llama bastante la atención el tema de Aspasia, porque es una mujer a la que se acusó de prostituta, de que su casa era un burdel, y todo, quizás, sería un bulo que las malas lenguas inventaron porque no tenían ni excusas ni explicación para que una mujer extranjera, originaria de la ciudad de  Mileto, de Jonia, en Asia Menor, hija de Axíoco, conquistara de inmediato el corazón de Pericles, el hombre más poderoso de Atenas en el siglo Va.C.

Los atenienses más tradicionalistas no vieron bien que a la muerte de Pericles y de sus dos hijos mayores, hijos de su antigua esposa, se nombrara como heredero al hijo de Aspasia, Pericles el joven, porque decían que para llegar a eso, debería ser hijo de padre y madre atenienses.

Se dice que Aspasia enamoró a Pericles más por su intelecto que por sus encantos.

Era una mujer bastante rica en sabiduría, maestra de Pericles en asuntos políticos, y amiga de grandes filósofos, como Sócrates.

Si nos pusiéramos a reflexionar de una forma objetiva, ¿Qué seria Aspasia , si hubiera vivido en nuestra época? Pienso que sí, que hubiera sido una mujer con grandes dotes de sabiduría e interesada en la filosofía, pero sería algo más normal, ya que hoy en día muchas mujeres son políticas, medicas o filósofas.

Seguramente  habría muchísimas más mujeres con un nivel de inteligencia bastante mayor en esa época, pero no era bien visto, y no se rebelaban, ni participaban en asuntos políticos o culturales.

Pericles me parece un hombre valiente, con personalidad, que no escuchó los comentarios de la gente que criticaban su relación; estaba enamorado, y eso me parece algo realmente heroico.

PERICLES

Pintura de Hector Leroux (1682-1740), donde aparecen Pericles y Aspasia visitandoPintura de Hector Leroux (1682-1740), donde aparecen Pericles y Aspasia visitando
el estudio de Fidias y contemplando la estatua gigante de Atenea

Fidias enseñando los frisos del Partenón a sus amigos, entre losFidias enseñando los frisos del Partenón a sus amigos, entre los
que están Pericles y Aspasia (Lawrence Alma-Tadema, 1868)

Julia Machuca


¿Para qué estudiar Lenguas Clásicas o Cultura Clásica?

septiembre 8, 2008

Hoy comienzo este blog sobre la Cultura Clásica, que espero os sirva para acercaros más y mejor a su estudio. Con él trabajaremos durante todo el curso;. Y digo “trabajaremos” porque la intención de este blog no es más que la de  añadir un instrumento de trabajo diario, con el que podremos agilizar, recrear y animar nuestras clases. Sin vosotros no tiene sentido…

Y para comenzar, os quiero hablar de la importancia del estudio del Latín, el Griego o la Cultura Clásica, aunque no sirvan para nada.

Hace poco leí unos comentarios en un blog muy interesante de otro porfesor de Clásicas, Carlos Cabanillas.  Creo que él lo resume mucho mejor que yo, así que os dejo con él:

“Parece que en los últimos tiempos se reaviva la eterna polémica de la utilidad de las lenguas clásicas. De lo que últimamente he leído al respecto, me han gustado especialmente algunos párrafos de un artículo de Antonio Arbea “¿Por qué estudiamos Latín?”. Destaco algunos de sus párrafos (las negritas son mías):

Digamos, desde ya, que si el latín tiene alguna utilidad práctica, no es ciertamente en ella donde reside la importancia de estudiarlo. A propósito de esta preocupación, hoy tan frecuente, por la utilidad práctica —preocupación que invade últimamente con cierta frecuencia incluso a la propia universidad, pervirtiendo sus tareas más esenciales, por principio desinteresadas—; a propósito, digo, de este prurito practicista, que impulsa a preguntar por la utilidad práctica de todo, incluido el latín, resulta pertinente recordar lo que en cierta ocasión le dijo Unamuno a un ingeniero, muy practicista también él, en el momento en que iba —el ingeniero— a tomar un tranvía para dirigirse a escuchar un concierto: «Dígame, amigo: ¿cuál de las dos cosas es más práctica: el tranvía que lo lleva al concierto, o el concierto mismo?»

El interés por el estudio del latín se funda en que esta lengua es portadora de una cultura y una civilización que llegan mucho más acá de lo que conocemos como antigüedad grecolatina. Cualquier indagación profunda en las ciencias y, especialmente, en las humanidades remite indefectiblemente a la cultura clásica y patentiza nuestros vínculos con ella.

Mi punto de vista en torno a este asunto transita por dos ejes: 1: ut supra dixi, el latín no sirve para nada; y 2: sin conocer las lenguas clásicas no se puede conocer con fundamento la cultura occidental…”

Bueno, estoy totalmente de acuerdo con él. Ya lo hablaremos en clase